
Los aloes son plantas suculentas muy populares, ya que son fáciles de cuidar y muchos tienen colores, formas y texturas únicas. Si tienes un aloe en casa, es importante que le proporciones los cuidados adecuados para que se mantenga sano y bonito.
Iluminación
Los aloes necesitan mucha luz solar para crecer y florecer. Lo ideal es colocarlos en un lugar donde reciban al menos seis horas de sol filtrado al día. Si no dispones de un lugar con tanta luz, puedes colocarlos en una ventana soleada o usar una luz artificial.
Ya cuando el aloe es mas adulto, puede soportar sol directo mas horas.
Riego
Los aloes son plantas muy resistentes a la sequía. Por lo general, solo necesitan ser regados una o dos veces a la semana, o incluso menos en periodos fríos o de lluvias. Es importante que el sustrato se seque completamente entre riegos. Si riegas demasiado tu aloe, sus raíces se pudrirán y la planta morirá.
Sustrato
Los aloes prefieren un sustrato que sea bien drenado, para evitar que las raíces se pudran. Puedes usar un sustrato comercial para cactus y suculentas, o preparar tu propia mezcla con tierra abonada para la parte orgánica y aliven, piedras o gravilla para la parte mineral.
Para plantas jóvenes se aconseja sustrato 60% orgánico, el resto mineral
Para plantas adultas sustrato 30% orgánico, el resto mineral
Abono
No es necesario abonar los aloes con mucha frecuencia. Puedes abonarlos usando un fertilizante líquido para cactus y suculentas o abonos de liberación lenta.
Plagas y enfermedades
Los aloes son plantas resistentes a las plagas y enfermedades. Sin embargo, pueden verse afectados por cochinillas, pulgones y hongos, que atacan mas que todo a sus raíces mas que a sus hojas. Si notas alguna plaga o enfermedad en tu aloe, trata de eliminarla lo antes posible para evitar que se propague.
Reproducción
Los aloes se pueden propagar por semillas, esquejes o división de mata. La propagación por semillas es el método más lento, pero es el único que te permite obtener nuevas plantas con características diferentes a la planta madre. La propagación por hijuelo es el método más rápido y sencillo. Simplemente espera a que el nuevo brote tenga raíces propias y algo de buen tamaño para separarla de la madre.
Consejos adicionales
Si vas a trasplantar tu aloe, hazlo durante la primavera - verano o estación seca en zonas tropicales.
Si tu aloe está creciendo demasiado, puedes "podarlo" para darle forma, es decir, quitarle las hojas muertas, secas o feas, cortar el tallo, dejarlo cicatrizar y volver a sembrar o bien, enraizarlo con anterioridad.
Con estos sencillos cuidados, tu aloe estará sano y bonito durante muchos años.
En colaboración con @cacturando
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